Ejecución de clérigo tensa relación entre Riad y Teherán

Ejecución de clérigo tensa relación entre Riad y Teherán

La ejecución del prominente clérigo chií Nimr al-Nimr en Arabia Saudita desató la ira de los iraníes y de su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.

La muerte del clérigo va más allá de la ejecución de un acusado de terrorismo, es una afrenta a los chiies por parte de los sunitas, que enfrenta a las dos ramas del islam.

Por lo que el líder iraní condenó el domingo la ejecución señalando que al-Nimr, "ni invitó a la gente a tomar las armas ni albergaba tramas ocultas. Lo único que hizo fueron críticas públicas.

La ejecución de al-Nimr no solo ha provocado fuertes reacciones en la provincia oriental de Arabia Saudita, sino también en toda la región y especialmente en Irán, lo que agrava aún más el conflicto sectario entre chiies y sunies.

En represalia, la embajada de Arabia Saudita en la capital iraní fue atacada la madrugada del domingo por manifestantes que protestaban por la ejecución del clérigo chiita Nimr Baqer al Nimr, junto a otras 46 personas.

Videos que circularon en las redes sociales mostraban a numerosos manifestantes que irrumpieron en la sede de la embajada y le prendieron fuego, mientras otras imágenes mostraban oficinas destruidas por los inconformes.

Según un despacho de la cadena árabe de noticias Al Yazira, unos mil manifestantes se dieron cita afuera de la embajada saudita en Teherán, en torno a la cual fueron desplegadas fuerzas especiales de la Policía iraní desde la noche del sábado.

El clérigo, considerado uno de los líderes de la Primavera Árabe de 2011, desató la ira de la comunidad chiíta en Líbano, Irak, Yemen y sobre todo Irán, el enemigo declarado de Arabia Saudita.

Riad ejecutó a Al Nimr el sábado junto a otras 46 personas bajo los cargos de terrorismo, desobediencia civil y apostasía.

La ejecución del clérigo complica más la relación de Arabia Saudita con el gobierno que encabezan los chiíes en Irak. El viernes, la embajada saudí en Bagdad había vuelto a abrir sus puertas por primera desde hace casi 25 años.

Ya para el sábado, el primer ministro iraquí Haidar al-Abadi afrontaba exigencias de que ordenara el cierre de la embajada saudita.

Centenares de simpatizantes de al-Nimr también escenificaron protestas en al-Qatif, la localidad natal del jeque en el este de Arabia saudita, en el vecino Bahreín, donde la policía utilizó gas lacrimógeno y disparó perdigones, y en latitudes más distantes como el norte de India.

En tanto, el ex primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, predijo que la ejecución del clérigo propiciará el derrocamiento del gobierno absolutista de la familia Al Saud.

Al Nimr, quien tenía 55 años y era un crítico feroz de la dinastía Al Saud, fue el líder de un movimiento de protesta que estalló en 2011 en el este del país, donde vive la mayor parte de la minoría chiita, una comunidad que se siente marginada.