El calzado se llenó de tierra, lodo y agua; el clima osciló desde los cero grados por la noche hasta un sol seco que quemó hacia el mediodía del 12 de diciembre.
Entre el hambre, frío y cansancio por los casi 130 kilómetros avanzados, peregrinos provenientes de ciudades poblanas, como la capital, Cholula y Atlixco caminaron para ver a la Virgen del Tepeyac.
Los fieles atravesaron el Paso de Cortés, rodearon el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
Caminaron por carreteras y montes, durmieron en iglesias o parques, todo por su devoción a la Virgen de Guadalupe. El Universal












