Se le esperaba desde hace un año, y aunque retrasado y con muchas sorpresas en cuanto a los pronósticos, se puede afirmar que ha llegado. No solo eso. Científicos dicen que las aguas del Pacífico Oriental se están calentando, lo que originará un fenómeno de El Niño más intenso. En eso coinciden las proyecciones anunciadas por el Centro de Previsión del Clima de Estados Unidos.
Pero qué es eso. Diversas instancias relacionadas con el tema indican que se trata de un fenómeno meteorológico que, en el caso de México, afecta el clima al provocar mayor precipitación en invierno y escasez de lluvia en verano. Trae un cambio en los patrones de movimiento de las corrientes marinas en la zona intertropical que causa una superposición de aguas cálidas procedentes de la zona del hemisferio norte inmediatamente al norte del ecuador sobre las aguas de emersión muy frías. Esto causa estragos por intensas lluvias en América del Sur, tanto en las costas atlánticas como en las del Pacífico, principalmente en estas últimas.
Pero existe otra figura. La Niña, que se le llama así porque presenta condiciones contrarias al Niño. El también “Anti-niño” por lo general va acompañado de descenso de las temperaturas y causa fuertes sequías en las zonas costeras del Pacífico.
El Servicio Meteorológico Nacional ha explicado que El Niño y La Niña se forman entre abril y junio y alcanzan su fase de madurez entre diciembre y febrero. Pueden persistir de 9 a 12 meses en promedio, aunque ha habido eventos mucho más largos, de dos años.
El Niño en el territorio nacional se relaciona con la disponibilidad de agua. La escasez de lluvia en ciertos años es un señal evidente de un Niño fuerte, y son los costos de la sequía los que más se resienten. El efecto del Niño en el clima del país causa que las lluvias de invierno se intensifiquen durante años Niño en el noroeste y noreste de México, mientras que disminuyen hacia la parte sur. Los inviernos con Niño, por su parte, resultan más fríos en casi todo el país, mientras que los veranos con Niño son más secos y cálidos que en veranos de Niña.El clima en el territorio nacional en invierno es parcialmente modulado por frentes fríos y lluvias invernales, tanto en la región de Baja California, Sonora y Chihuahua, como en la de Nuevo León y Tamaulipas. Algunos de estos sistemas logran alcanzar bajas latitudes convirtiéndose en lo que se denominan “nortes” que afectan los estados de la vertiente del Golfo de México, la Península de Yucatán y partes de Centroamérica y el Caribe.El impacto de El Niño en las lluvias de invierno de México no es siempre el mismo. Hay diferencias en las características regionales y temporales de las anomalías de lluvia y temperatura de un año Niño a otro. Por ejemplo, en determinadas regiones de los estados de Veracruz, Tabasco y Yucatán, el impacto del Niño en el clima invernal se relaciona con la actividad de los ya mencionados “nortes”, indican registros diversos de distintas agencias del clima.
Por su ubicación geográfica, el territorio nacional es afectado por sistemas meteorológicos de latitudes medias durante el invierno, y por sistemas tropicales en el verano. Hoy se sabe que la relación entre El Niño y el número de huracanes del Atlántico es estadísticamente significativa. Sin embargo, no es posible saber en qué lugar del Atlántico se formarán más huracanes en años La Niña, si tenderán a seguir trayectorias más cercanas o alejadas de las costas mexicanas o si serán fuertes o débiles, pese a que se intenta pronosticar, reconocen meteorólogos. Un mayor número de huracanes en el Atlántico aumenta las posibilidades de que éstos toquen territorio mexicano aumentando las lluvias de verano.
En años Niño, los ciclones tropicales en el Pacífico tienden a ser más intensos, aunque en promedio están más alejados de las costas mexicanas. Ambos son catalogados como fenómenos extremos que causan daños graves como deslizamientos de tierra, por lo que es recomendable tomar nota y medidas preventivas.












