Tendrán que pasar algunos meses para que la actividad sísmica en México vuelva a niveles habituales, pues el terremoto de magnitud 8.2 que se registró en septiembre pasado en la región del Golfo de Tehuantepec, provocó una falla de 250 kilómetros que dejó al área inestable, afirmó Víctor Hugo Espíndola Castro, jefe de Análisis del Servicio Sismológico Nacional (SSN).
“Faltan varias semanas (para volver a niveles habituales de sismos), sin embargo, se ve que esa actividad va decayendo y la magnitud de los sismos, aunque sigan ocurriendo, va disminuyendo. Eventualmente hay alguno que se sale como en cualquier distribución estadística y de repente puede ocurrir uno de (magnitud) 5, pero ya han ido bajando, principalmente aquellos que más alarman a la gente en esas regiones”, señaló.
De acuerdo con el reporte anual del SSN, en 2017 se localizaron 26 mil 413 temblores, cifra superior en un 40 por ciento en relación a 2016, cuando se tuvo registro de 15 mil 460, y mayor a 2015, año en que se identificaron 10 mil 946.
Este incremento en 2017 no significa que se hayan activados los temblores en regiones donde antes no se registraban, señaló Espíndola Castro, más bien fueron derivados del sismo del 7 de septiembre pasado.
Aclaró, en 2017 se localizaron más sismos que en años anteriores porque también se incrementó notoriamente el número de estaciones de banda ancha del SSN, sobre todo en regiones con poca actividad.
México está en un riesgo latente, ya que de acuerdo con el SSN, el país se encuentra en una zona de alta sismicidad debido a la interacción de cinco placas tectónicas: de Norteamérica, de Cocos, del Pacífico, la de Rivera y la placa del Caribe.
El organismo del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reporta que por esta interacción es normal que ocurran sismos y, en condiciones estables, se reporta en promedio 40 sismos por día, de los cuales la mayoría son en Chiapas y Oaxaca.
La sismicidad en esa zona se debe al contacto convergente entre dos importantes placas tectónicas: la placa de Cocos, al sureste la del Caribe, y la Placa de Norteamérica.












