En un gesto poco común, el papa reconoció un desbalance en sus discursos públicos, muy centrados en la inequidad entre ricos y pobres, y pidió perdón por olvidarse de incluir en sus mensajes a la clase media.
Francisco tuvo una reacción inesperada a la pregunta que le dirigió un periodista alemán durante el vuelo Asunción-Roma, en la conferencia de prensa de más de una hora que sostuvo con los comunicadores que lo acompañaron en su gira sudamericana que concluyó este día.
“Muchas gracias. Es una buena corrección. Eh. Usted tiene razón. Es una equivocación por mi parte (no) pensar en esto. Haré algún comentario, pero no para justificarme. Pero usted tiene razón. Tengo que pensarlo”, señaló.
Poco antes había escuchado la pregunta: “¿Por qué en el magisterio del santo padre existen tan pocos mensajes sobre la clase media, la ‘gente normal’, esa que trabaja y paga impuestos?. Y si quisiera dar un mensaje ¿Cuál sería?”.
El pontífice argumentó que, actualmente, el mundo está polarizado y la clase media es muy pequeña. “Quizá esto me ha llevado a no darme cuenta de esto”, insistió.
Precisó que habla siempre de los pobres porque son el “corazón del evangelio”, advirtió que no lo hace como un fenómeno sociológico y además constató que el número de ellos es muy grande.
“Sobre las clases medias, hay algunas palabras que he dicho un poco en el pasado, pero la gente común, la gente sencilla, el obrero tiene un gran valor. Pero creo que usted me dice algo que debo hacer. Debo profundizar más en este magisterio. Se lo agradezco, le agradezco por la ayuda”, apuntó.
Poco más de una hora dedicó el papa a su conversación con los periodistas y, al responder a las 18 preguntas que le lanzaron, abordó numerosos temas que incluyeron aspectos como la economía, la geopolítica, las relaciones internacionales y los aspectos religiosos.












