El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, puntualizó que ante cualquier partido o cualquier candidato que gane las próximas elecciones federales, en el 2018, del Banco de México y el marco legal del país aseguran la autonomía de este instituto central.
Enlistó las tres grandes cualidades que debería tener el próximo gobernador del instituto central, ante su inminente salida de esta institución a finales de mes.
“El gobernador que me sustituya, en términos de lo deseable, necesita tener tres grandes características: una de ellas es que conozca muy bien la macroeconomía de México y el funcionamiento de los mercados”, aseguró.
Señaló que también debe creer en la autonomía del Banxico y en tercer lugar, tener la cualidad de comunicar. “Cualquier persona que cumpla con esas características sería muy buen gobernador”.
“Lo que me deja tranquilo de dar este paso es que la institución está fuerte, las decisiones no dependen del gobernador y de hecho mi voto es solo un 20 por ciento del total, las últimas decisiones tomadas se han hecho con unanimidad”, puntualizó.
Ley
Incluso, Agustín Carstens explicó que la ley del Banxico tiene la inteligencia de prever la ausencia de un gobernador, así que “en términos prácticos el banco va a seguir funcionando y funcionando bien. Está sujeto a un mandato claro y también la ley hace que las decisiones no vengan de una persona”.
En cuanto al tipo de cambio, dijo que en términos generales está subvaluado, “este año se tuvo con el presidente Trump una apreciación brusca hasta 22 pesos, pero después hubo un proceso de restricción monetaria importante y una buena reacción de política fiscal”.
Consolidación
Gracias a ello, comentó, se logró consolidar el tipo de cambio a niveles muchos menores; mientras que recientemente, sobre todo después de la cuarta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio, hubo otra depreciación, esta vez por arriba de 19 pesos, aunque hoy amanece en 18.60 pesos.
En cuanto al salario mínimo, explicó que el Banco de México ha alertado que si hay un aumento desproporcionado pueden pasar cuatro cosas, “una es que las empresas digan que está bien”, sobre todo las grandes, que hacen exportaciones y se benefician del tipo de cambio.












