El río convertido en veneno y basurero

La falta de infraestructura eficaz para el manejo de residuos y tratamiento de aguas, dotaron al cauce del río de esta vocación: vertedero de basura. Cortesía
La falta de infraestructura eficaz para el manejo de residuos y tratamiento de aguas, dotaron al cauce del río de esta vocación: vertedero de basura. Cortesía

Omoa es uno de los principales destinos turísticos de Honduras, que recibe cerca de un millón de viajeros internacionales al año.

La pequeña ciudad, ubicada al norte, cuenta con un atractivo pasado colonial destacado por la Fortaleza de San Fernando, una variada gastronomía y la diversidad cultural que le aportan los 57 mil mestizos y garífunas, pueblo afrodescendiente de las regiones caribeñas de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

A 30 kilómetros de la ciudad desemboca el río Motagua, que nace en Joyabaj, que en maya —k’ich’e “Xol abaj— significa “entre piedras”.

En el esplendor prehispánico de esta cultura, su trazo funcionó como una ruta comercial de gran valor porque en el bosque seco de su cuenca, sobre todo en la zona media, se halla el único reservorio de jade de Mesoamérica e importantes yacimientos de piedras calizas; en la actualidad, los asentamientos rurales o semiurbanos, la falta de infraestructura eficaz para el manejo de residuos y tratamiento de aguas, y la cultura del desperdicio dotaron al cauce del río de esta vocación: vertedero de basura.

Cuánta basura recibe este cuerpo de agua

Desde su origen, en Guatemala, hasta el Caribe hondureño, el río atraviesa 80 municipalidades habitadas por cinco millones de personas que, según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala, en promedio desechan 1.15 libras (más de medio kilo) de desperdicios diarios.

El río recibe lo que ha perdido su valor utilitario y que escapa de las autoridades guatemaltecas, que en 2021 anunciaron la captura de mil 550 toneladas de residuos sólidos, lo que no impidió que el caribe hondureño recibiera 600 toneladas de desperdicios que impactaron sobre más de 60 kilómetros de playa en Omoa.