Personas con ollas de comida entran y salen de la Casa del Peregrino, a sólo una calle de la Basílica de Guadalupe, los puestos ambulantes que venden imágenes de la Virgen María cubren a decenas de migrantes, quienes poco a poco pierden la esperanza de llegar a Estados Unidos.
Algunos sentados a las afueras del inmueble ubicado en la calle de San Lorenzo número 9 tratan de que los rayos del sol contengan el frío, el aire matutino; se reúnen, conectan sus teléfonos celulares, lámparas y pequeños radios.
Maritza del Carmen Méndez, una salvadoreña, ha dejado de contar los días para lograr “el sueño americano”, y dice estar dispuesta a ser deportada a su país de origen al menos hasta que “las aguas se calmen”. Salió sola desde Ahuachapán, El Salvador, apenas con una mochila se unió a la Caravana Migrante, y cuenta que para ella se acabó, es hora de regresar a casa.
“He perdido la cuenta de cuántos días llevo caminando, creo que salimos el 31 (octubre) de allá y pues creo que llevamos 24 días aproximadamente. La mayoría piensa establecerse aquí y ver si pueden sacar papeles para la visa humanitaria, eso dicen; yo ya no quiero, se está poniendo muy feo, no quiero que me maten si entro por la frontera a Estados Unidos; me voy a regresar, ya luego veré”, expresa.
A Maritza le ha llegado la noticia de que el presidente Donald Trump ha dado la orden de usar la fuerza letal a aquellos que ingresen ilegalmente y por la fuerza a ese país, situación que le da miedo. Por eso esperará para después intentar llegar de otra forma a ese país y hacer posible su tan añorado sueño americano.
Triste y con un cansancio visible advierte que “si el presidente de Estados Unidos cumple lo que ha dicho y nos quiere disparar, yo creo que se le puede armar un gran problema con El Salvador, porque no está matando perros ni gallinas, va a matar humanos, esto ya se salió de control, no voy a morir así”.
Para ello, está esperando que este viernes se arme un grupo suficiente para que se inicie el trámite, algunos de sus compatriotas iniciaron su retorno la víspera, y piensa que en los próximos días esa situación se verá con mayor frecuencia.
La historia no es igual para Ernesto, él esperará en esta ciudad la respuesta del gobierno canadiense, el cual podría otorgar ayuda humanitaria para estos migrantes.
“No todos hacemos lo mismo, nosotros venimos en paz, pero hay algunos, sobre todo de Honduras que han buscado problemas”.
Se prevé que sea a las 10:00 de la mañana de este sábado cuando los migrantes sean acomodados en otros sitios y así puedan continuar con trámites para buscar el asilo o para obtener su retorno asistido.











