Tabasco, Oaxaca, Guerrero y Campeche son las entidades del sureste mexicano con menor acceso a internet en sus hogares por cada 100 habitantes, situación que los aleja de la oportunidad del trabajo remoto, la educación en línea y el comercio electrónico durante la cuarentena por Covid-19.
“La gente que vive en el sureste de México no tiene la conectividad ni los dispositivos, ni el poder adquisitivo para adquirirlos, no tiene la habilidad digital, entonces no tiene acceso a contenidos”, comenta Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Unit (CIU).
Explica que la conectividad no es un lujo sino una necesidad básica y no contar con ella ensancha la brecha de desarrollo en términos de asequibilidad y accesibilidad.
“Hay gente que no tiene la conectividad y queda incomunicada, incapacitada de trabajar, estudiar, socializar y de apropiarse de entretenimiento”, destaca Piedras.
Esto demuestra la necesidad de una política digital que desde hace 11 años propuso la iniciativa privada, academia y sociedad civil a través de una agenda digital.
“Quien esté conectado ejerce sus derechos al teletrabajo y a tener un trabajo digno, hay ciudadanos sin esta capacidad y otros que ejercen este derecho con menos calidad”, opina Jorge Fernando Negrete, presidente de Digital Policy and Law.
“Las brechas de acceso y uso a las tecnologías digitales han mostrado la grave situación de fragilidad en la que se encuentran muchos segmentos de por sí vulnerables de la población, tales como adultos mayores, hogares de bajos ingresos y habitantes de zonas rurales”, destaca el estudio “Las oportunidades de la digitalización en América Latina frente al Covid-19”.











