Polvo, tierra, ladrillos rotos, varillas expuestas, escritorios y sillas desacomodadas, equipos de cómputo tirados y un penetrante olor a humedad es lo que se observa en la parte alta del Palacio Municipal de Juchitán, a unos días de que se conmemoren dos años del terremoto que en 2017 devastó al Istmo de Tehuantepec y destruyó más de 60 mil viviendas.
El recorrido comienza donde funcionaba la regiduría de Educación. Algunos anaqueles de madera siguen tirados y otros quedaron reclinados en las agrietadas paredes. Esa oficina colindaba al sur, con el Juzgado Municipal y la oficina donde los policías recibían reportes de auxilio que retransmitían por radio a la comandancia.
Esa parte del ala sur del palacio ya no existe, se desplomó la noche del 7 de septiembre y de sus escombros los soldados rescataron el cuerpo del policía municipal Juan Jiménez Regalado. El ala sur ahora es una enorme ventana de luz.
Donde funcionaban la Secretaría Municipal, la Oficialía Mayor y la presidencia los daños son notorios: paredes con fracturas que forman una equis, puertas arrancadas por la furia del terremoto y la vitrina rota donde se resguardaba la Bandera mexicana.
En el piso quedaron los cuadros que adornaban las paredes y una copia de un cartel donde se declaró al pintor Francisco Toledo como “Hijo Predilecto de Juchitán”. A lo largo del pasillo, en el piso, las paredes y en los 20 gruesos pilares que forman arcos hay marcas conocidas como calas, a través de las cuales los arquitectos que envió el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) revisaron el estado de la estructura del inmueble; determinaron que no se demolería.
En la parte baja del palacio también hay perforaciones verticales de hasta metro y medio, que llegan hasta la cimentación original del palacio que se construyó en 1883. Gran parte de los 26 arcos están protegidos por estructuras de madera, incluyendo la entrada, que es resguardada por policías para que nadie entre y suba al inmueble sin el permiso de las autoridades.
La reconstrucción del Palacio Municipal de Juchitán comenzó justamente el 7 de septiembre, confirmó el regidor de Obras Públicas de Juchitán, José Antonio Sánchez López, quien añadió que los trabajos son ejecutados por el Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca (Inpac).
Para este año, la Secretaría de Cultura federal autorizó 10.5 millones de pesos y se espera que para el próximo liberen los 74.5 restantes, porque la reconstrucción costará 85 millones de pesos.
Pocos recursos
En Unión Hidalgo, el Palacio Municipal también sufrió daños severos y, por esa razón, las autoridades despachan en incómodas sedes alternas desde hace casi dos años. Para este edifico el presupuesto asignado desde la Federación fue de dos millones 200 mil pesos, recurso que no alcanzará, señala el presidente municipal, César Carrasco Vicente, quien añade que no tienen una fecha para el inicio de los trabajos de reconstrucción.
“Vamos a coordinarnos con los funcionarios del Inpac, pues será esa la dependencia que ejecutará los trabajos para la reconstrucción, que ya urge y es necesaria para darle a la población una atención adecuada”, precisa el edil.
El Palacio Municipal de Ciudad Ixtepec, que se construyó en 1932 sobre columnas que en la parte baja forman un espacio rectangular para el comercio, quedó severamente dañado por el terremoto.
Toda la parte alta está dañada, tiene fracturas donde funcionaban las oficinas de la Presidencia y de los regidores: “Nosotros pedimos a varios especialistas que estimaran los costos de la reconstrucción y algunos dijeron que serían como nueve millones de pesos y otros cuantificaron 13 millones”, dice el edil Rogelio Cheng.
Pero el alcalde informa que sólo les fue autorizado un millón 400 mil pesos: “Indudablemente que esa cantidad no alcanzará para reconstruir el edificio”, señala el edil, quien dice que habló con la senadora Susana Harp y el diputado federal Carol Antonio Altamirano, para que gestionen mayores recursos para la reconstrucción.
También, el palacio del municipio mixe de San Juan Guichicovi quedó fracturado tras el terremoto. El presidente municipal, Raynel Ramírez Mijangos, dice que los daños más severos se localizan donde funcionaba el DIF, la biblioteca, la Coordinación de Deporte y la oficina de Enlace Municipal.
El gobierno federal, dice, autorizó un millón 200 mil pesos para reconstruir el edificio; sin embargo, ese monto no será suficiente, por lo que se ajustarán a los fondos disponibles, “vamos a esperar para ver si en 2020 mantienen el programa para reconstruir los palacios”, señala el alcalde.












