Uno de los grandes retos a los que se enfrentan las sociedades modernas es brindar empleo bien remunerado a sus ciudadanos. No obstante, el cambio tecnológico y la automatización de procesos en las manufacturas han generado a nivel global una crisis de generación de empleos. En términos generales existe una tendencia global que busca producir más valor agregado, pero con menos mano de obra.
Altas tasas de desempleo como el 20% de España o 10% de Francia, así como la contracción en el número de empleos en sectores como el siderúrgico o el automotriz en Estados Unidos, generan frustración y son caldo de cultivo para el descontento social, sentimientos que pueden ser aprovechados por políticos para seducir a los electores con soluciones simplistas, aun cuando sean claramente contraproducentes.
En México, el gobierno del presidente Peña Nieto ha priorizado en la generación de empleo bien remunerado, y en los primeros tres años de su Gobierno se generaron más de dos millones de empleos, un crecimiento sin precedente.
Uno de los grandes éxitos en materia laboral en nuestro país lo encontramos, por ejemplo, en la industria manufacturera, siendo por mucho el principal sector de creación de empleos, con casi 800 mil nuevos puestos desde 2012.
Sin embargo, considerando la tendencia global, México debe consolidar nuevas fuentes de empleo que permitan incorporar al mercado laboral a la creciente población en edad de trabajar. Durante los últimos 10 años la Población Económicamente Activa de México ha crecido en promedio un millón de personas cada año. Tan sólo en 2015 este crecimiento fue de 1.7 millones, sumando cerca de 54 millones de personas al cierre del año pasado.
Dado que el turismo es uno de los sectores con mayor crecimiento y además es intensivo en mano de obra, constituye una de las mejores oportunidades que tiene el país para enfrentar el reto del empleo.
En los últimos 10 años se han generado 13 empleos por cada 10 millones de pesos que ha aumentado el PIB turístico, cifra que apenas alcanza siete empleos por cada diez millones de pesos de aumento en el PIB de manufacturas, lo que confirma su efectividad en términos de generación de empleo.
En ese mismo período, por cada 10 millones de pesos adicionales de inversión fija bruta, el turismo crea ocho empleos, mientras que para el total de la economía esa cifra es de sólo tres empleos.
Otra característica clave es que el sector tiene una alta empleabilidad en sectores vulnerables; es el primer empleador de jóvenes en términos proporcionales (20.3%); el segundo empleador de mujeres (56.8%); y tercer empleador en el sureste del país (24.8%).
Si bien existen diferencias entre los salarios pagados en cada sector, y aun cuando un trabajador manufacturero puede percibir un salario 20% mayor, la actividad turística también ha demostrado capacidad para generar empleos altamente productivos y bien remunerados; por ejemplo, en 2014 los trabajadores del subsector de alojamiento tuvieron una productividad de más del doble que el promedio de la economía en su conjunto y por lo tanto les da la oportunidad de acceder a mayores niveles salariales.
El turismo es uno de los principales motores de crecimiento económico de México y dados los grandes atractivos de nuestro país, su potencial es enorme. Por ello, buscar nuevas oportunidades de trabajo para los mexicanos en el sector es una apuesta natural.












