Hace tres años, Milady Cabrera Martínez inventó el prototipo de una lavadora mecánica para la piel de ganado, mismo que es utilizado por los talabarteros de Juchitán en la elaboración de huaraches artesanales.
Hoy, hace equipo con cuatro compañeros de las carreras de Ingeniería Electromecánica e Ingeniería Mecatrónica del Instituto Tecnológico del Istmo, a fin de perfeccionar su modelo y automatizarlo para el uso práctico de los curtidores.
Milady Cabrera Martínez, Juquila del Carmen Núñez Romero, Jezreel Bautista Tapia, Juan Carlos Morales, Alexander Izcalli Celaya Luis, son los integrantes del equipo que durante un mes logró perfeccionar un segundo prototipo con mucho más alcance.
A la nueva máquina lograron agregarle el componente de inclusión social, es decir, los adultos mayores (la mayoría de los curtidores) podrán manipular fácilmente la lavadora a través de un mecanismo de botones o parrilla de control, sistema algo parecido a lo que poseen las lavadoras de ropa.
Modernizar la tradición
En la región del Istmo de Tehuantepec se produce mucha piel para elaborar calzado, bolsas y carteras, pero debido al fuerte olor que conservan estos productos, por no contar con un proceso estricto de lavado, no se exporta a otros estados o regiones de Oaxaca. Por ello, el mayor porcentaje se vende a los talabarteros locales, mientras que los más arriesgados colocan algunas toneladas en las ternerías del Bajío, a un bajo costo y logrando poca ganancia.
Lo que ofrece la lavadora de estos cinco estudiantes zapotecas es reducir el trabajo pesado y el desgaste físico de los curtidores, pasar de una semana de trabajo manual a cinco horas de forma mecánica, pero natural, sin utilizar cromo y otras sustancias químicas, como lo realizan las empresas del Bajío.
Esta máquina ayudaría a sacar a los curtidores de la precariedad del mismo oficio, así como a competir en el mercado nacional con una mejor calidad de piel, y con ello, obtener más ganancias.
Los jóvenes pretenden ser la primera marca de lavadoras de pieles en México, ya que hasta el día de hoy las ternerías del Bajío, a donde va a parar la mayor cantidad de pieles de ganado que se producen en el país, son de manufactura china o italiana.
México no tiene esa tecnología, puesto que otros más arriesgados elaboran sus propias máquinas sin la tecnología adecuada, lo que puede provocar descargas eléctricas, poniendo en riesgo a los trabajadores, señalan.
Estos lavaderos automatizados utilizan cromo y sustancias químicas dañinas para el ser humano, para darle el color verde a la piel, que luego es vendida a las empresa de calzado; además, en el trabajo de campo realizado por los estudiantes observaron que las ternerías del Bajío no cuenta con medidas de seguridad industrial, provocando daño en la piel, el cabello y los ojos de los curtidores, esto al entrar en contacto directo con los productos tóxicos.
Automática y natural
“Nuestra lavadora será automática y completamente natural, esto no pondrá en riesgo la vida de ningún curtidor. Es importante y necesario poner en marcha el proyecto, porque estamos muy atrasados en tecnología en Oaxaca. Con nuestra lavadora estaremos impulsando la producción de piel de calidad para el calzado que se produce en el estado. Ya no tendrán que ir tan lejos a lavar la piel o venderla a bajo costo.
“Además de lavar la piel solamente con agua hasta quitarle el olor y las bacterias, se podrá teñir con tintes naturales, logrando así una mayor gama de colores en el calzado”, comparte Milady.
La lavadora en tamaño real, expone, medirá un metro y medio y tendrá un costo en el mercado de aproximadamente 40 mil pesos, con capacidad para lavar 30 kilos de piel de ganado entre tres a cinco horas.












