Al cierre del primer trimestre de este año, el empleo turístico del país alcanzó un nuevo máximo histórico, al sumar cuatro millones 678 mil plazas, cifra 4.2 % superior a la reportada en los primeros tres meses de 2020, previo a la crisis generada por la pandemia de covid-19, de acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo (Sectur).
La población ocupada en el sector productor de bienes y servicios turísticos representa 8.9 % del empleo nacional y se afianza como un importante catalizador de la recuperación del mercado laboral en muchas localidades donde una de sus principales actividades económicas es el turismo.
Esta industria fue una de las más afectadas por las medidas de emergencia puestas en marcha frente a la pandemia, como fueron la suspensión de actividades no esenciales y el resguardo domiciliario de las familias para evitar contagios.
Resultado de ello, el empleo turístico pasó de cuatro millones 487 mil plazas en el primer trimestre de 2020 (máximo histórico en ese momento) a tres millones 685 mil en los primeros tres meses de 2021, lo que significó una pérdida de 745 mil empleos en el primer año de la contingencia sanitaria.
A partir de 2021, el empleo de esta actividad comenzó un proceso de recuperación que se aceleró en 2022 y en lo que va de este año, ante la paulatina superación de la pandemia y el mayor flujo de turistas nacionales y extranjeros.
De esta forma, el personal ocupado en el sector productor de bienes y servicios turísticos en el país aumentó en 289 mil 974 personas entre el primer trimestre del año pasado y el mismo lapso de 2023.
Desafortunadamente, no se cuenta con un desglose pormenorizado del empleo en el sector, pero hay algunas actividades de las que sí hay datos y están estrechamente relacionadas con el turismo.
La perspectiva para el empleo en el sector productor de bienes y servicios turísticos en el país es favorable, cuando menos por lo que se refiere al segundo trimestre del presente año, en el que todavía se ha mantenido el impulso registrado desde el año pasado.
Sin embargo, las expectativas para la segunda mitad del año son más inciertas y dependerán de que el consumo de las familias siga manteniendo la demanda turística y que se reduzca el riesgo de una recesión en Estados Unidos que limite el flujo de visitantes extranjeros en el país.












