En Latinoamérica se celebra el Bicentenario entre las fiestas

"México, D.F. * El Universal. Como en México, donde la palabra ""bicentenario"" ha servido para bautizar calles, premios y concursos, en otros países de América Latina que conmemoran 200 años de su Independencia de España, el término ha servido para denominar desde un banco, el Bicentenario Universal en Venezuela, un fondo de recursos en Argentina, y hasta campañas publicitarias: ""Todos nuestros productos a precios de bicentenario"", lema de unos supermercados en Colombia.

Con México, este 2010 festejan su bicentenario Argentina, Colombia y Chile; Ecuador y Bolivia lo hicieron en 2009 aunque sus programas continúan; Venezuela también comenzó este año la celebración pero será en 2011 cuando se conmemore formalmente; Paraguay y El Salvador también harán lo propio el próximo año.

Inauguración de centros culturales, grandes exposiciones, conciertos, fuegos artificiales, concursos literarios, nuevas colecciones editoriales y congresos de historiadores han ocupado buena parte de la agenda en la región. La respuesta de la gente ha sido masiva para los conciertos y durante los festejos en las grandes capitales; en contraste, la reflexión se ha concentrado en los espacios académicos.

Si por un lado ha habido un programa de tipo cultural y académico, por el otro resalta el uso político de la Independencia según las coyunturas nacionales, así como demostraciones de poder a partir de los más grandes desfiles militares que se recuerden, disputas en torno a quién fue el primer país en iniciar la Independencia (Ecuador o Bolivia), desencuentros entre los gobiernos nacionales y los locales, exhumación de restos, como los de Simón Bolívar.

Y también como en México, historiadores y escritores han cuestionado las formas de celebración y la pérdida de una oportunidad para reflexionar a nivel de América Latina acerca del pasado, el hoy y, sobre todo, el porvenir.

En 1910, en varios países, la conmemoración representó una oportunidad para legar grandes obras, bajo un marco de progreso que se percibía en algunos países de la región.

Hace 100 años -dice desde Colombia el historiador Gilberto Loaiza Cano- ""la gente dejó huella conmemorando, y lo que veo hoy es que no tenemos la intención de dejar huellas o porque no hay recursos o porque no hay el optimismo que hubo hace 100 años. Hace un siglo la sociedad pensaba que conmemorar contribuía a que la nación se refundara, a que se encontrara un punto de consenso en torno de algo que nos hace sentir o colombianos o mexicanos o venezolanos. Ahora no; no tenemos nada en común qué celebrar, no nos sentimos con ganas de comenzar algo de nuevo. No nos sentimos ni comenzando un siglo ni siendo una sociedad que necesita reunirse en torno de algo. No le estamos diciendo al futuro: 'mire, aquí vamos a guardar algo para que dentro de 100 años lo vean ustedes'"".

"