Las democracias se consolidan en la transparencia y el nuevo decreto que oculta de la vista pública las obras de infraestructura icónicas de este gobierno, calificándolas como “seguridad nacional”, significa un atentado a uno de los pilares de la democracia: el acceso a la información.
El gobierno que tiene como bandera la lucha contra la corrupción genera las condiciones de opacidad que podrían estimular la realización de acciones constitutivas de abuso y fraude, al tratarse de proyectos muy complejos, muy técnicos y de altísimo presupuesto.
Este decreto —o acuerdo—, publicado en el Diario Oficial de la Federación blinda los proyectos gubernamentales “en lo oscurito”, posiblemente durante cinco años, como lo indica la Ley Federal de Transparencia en su artículo 99, pudiendo extenderse por otros cinco más de forma discrecional, lo cual protege de la fiscalización de los próximos gobiernos de la república cualquier acto que pudiera considerarse inmoral, no ético o constitutivo de delito.
El combate a la corrupción se construye sistemáticamente, instrumentando acciones que imposibiliten la realización de acciones delictivas. En lugar de tratar de convencer a todo México de los beneficios, se optó por la censura.
Este decreto también serviría para ocultar aspectos financieros como lo sería el incremento del costo total de las obras, generado por un mal cálculo inicial, lo cual termina estando por encima del presupuesto autorizado por el Congreso. Definitivamente, la transparencia es un efectivo recurso operativo para desestimular la corrupción y la opacidad logra lo contrario: la impulsa.
Relevo en la SCJN
Bien lo dijo Bernardo Bátiz en su comparecencia en busca de un lugar en la SCJN: difícilmente los miembros de una terna propuesta por el Presidente no serán cercanos a él. Debiese ser la misma SCJN quien defina la terna, en respeto a su propia autonomía como parte de uno de los tres poderes de la Unión, y ésta sea enviada al Senado. Sin embargo, la autonomía absoluta de cada ministro se obtiene después de que el Presidente que le impulsó deje el cargo. En la política mexicana pesa más el compromiso que nace de la amistad personal, que el compromiso con el país o la sociedad. Esperemos la llegada de Loretta Ortiz.












