Un ambiente de zozobra envolvió las exequias de Valentín Lavín Romero, alcalde ultimado a balazos la tarde del miércoles. Su familia, amigos y colaboradores cercanos pronunciaron levemente la palabra “justicia”, pero casi nadie replicó a grito abierto la exigencia.
El féretro del edil, apodado “El Gallo”, fue colocado en medio de la calle, bajo la sombra de una lona y rodeado de arreglos florales y una gran corona fúnebre que envió el diputado federal de Morena, Juan Ángel Flores Bustamante.
El último encuentro con su gente ocurrió a unos 20 pasos del sitio donde fue asesinado por dos hombres que viajaban a bordo de una motocicleta.
Uno de sus colaboradores leyó su trayectoria y lo recordó como chofer y posteriormente con trabajo político que lo llevaron a ganar por dos ocasiones la presidencia municipal de Temoac, este municipio líder en la producción de amaranto.
La caja que envuelve su cuerpo, tallado en madera, llegó en punto de las 10:06 y en ese momento la banda de viento “La de las Caritas” entonó “El muchacho alegre”, le siguió “Mi gusto”, después “Un rinconcito en el cielo” y al final lo despidieron con “El Sinaloense”.











