“Nunca creí que desde México [Tijuana, Baja California] fuera a recibir la ayuda que necesitaba”, comenta a El Universal, Raquel, una joven hispana residente en Oklahoma, Estados Unidos, y quien necesitaba apoyo para abortar. “El procedimiento me costaba más de mil dólares en California, más gastos de transporte, comidas y alojamiento; lo que hicieron [en la Colectiva Bloodys y Projects] fue enviarme varios medicamentos para que procediera a hacerme un aborto, en una técnica reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como segura. Pero estuvimos en constante contacto y resolviendo cualquier duda que tuviera. Qué triste que ahora tenga que ser así”.
Raquel es una de varias decenas de mujeres en territorio estadounidense que están siendo apoyadas desde México para realizarse el procedimiento después de la derogación de la ley Roe vs. Wade.
“El 7 de junio de 2016 nacimos con esta misión de defender el derecho a un aborto libre, seguro y gratuito”, comenta Crystal Pérez.
“Hoy tenemos [entre México y Estados Unidos] muchas más similitudes sobre el tema del aborto, y en medio de la nueva realidad que viven allá, detectamos muchas mujeres hispanas que están teniendo muchas dificultades para encontrar apoyo para abortar y en ese sentido nuestra red, junto con otras en todo el país las ubicamos y les damos el apoyo necesario”.












