La Asociación de Protección Infantil (DKSB) destacó que 4.4 millones de niños viven en situación de pobreza en Alemania, cifra mayor a la estimada en 1.4 millones.
La asociación calificó esas cifras de ser un “certificado de pobreza para un país rico”, en el sentido de que el país se merece una mala calificación porque muchos de sus niños viven en esas condiciones.
Según el presidente de esta organización, Heinz Hilgers, el gobierno federal no ha hecho lo suficiente para combatir la pobreza infantil.
Además, “la forma como se elaboran las estadísticas no siempre coincide con la realidad, dado que muchas familias se pierden en los procesos burocráticos y no pueden recibir ningún tipo de ayuda”.
Existe por ejemplo la posibilidad de recibir una cantidad superior a la media de la prestación social llamada Hartz IV si se detectan situaciones de pobreza extrema.
La realidad es que sólo un 50 por ciento de los que tendrían derecho a recibirla la gestiona, cosa que se traduce en 850 mil menores de 18 años que se quedan con menos recursos en su día a día. También se suman a la cifra los 190 mil niños con padres o madres desempleados que no reciben ninguna prestación.
La Asociación de Protección Infantil tiene registrados a tres millones de niños que reciben ayudas sociales por estar en el umbral de la pobreza.
A estos tres millones deben sumarse aquellas familias que reciben otro tipo de prestaciones (Hartz IV, ayudas a la vivienda, ayudas extra para la crianza), pero que no quedan oficialmente registradas como pobres.











