La administración de Donald Trump endureció los procedimientos para la obtención de beneficios migratorios al ampliar el uso de pruebas de ADN para verificar relaciones familiares, en una nueva medida destinada a reforzar los controles sobre las solicitudes de inmigración.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés) actualizó su Manual de Políticas para instruir a sus funcionarios a recomendar pruebas de ADN cuando los documentos presentados para acreditar un vínculo biológico no estén disponibles, sean considerados poco confiables o resulten insuficientes para demostrar la relación alegada.
La nueva política entró en vigor de inmediato y se aplica tanto a solicitudes pendientes como a las presentadas desde el 5 de agosto.
Según el organismo, el análisis genético seguirá siendo voluntario y constituye una forma adicional de prueba, no un requisito obligatorio.












