Autoridades federales y estatales investigan el posible envenenamiento accidental por exposición de gases letales de una familia de origen mexicano residente de Amarillo, Texas, que el pasado lunes provocó la muerte de cuatro niños y dejó a otros seis intoxicados de gravedad.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos y la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ), comenzaron a evaluar la contaminación en la casa de la familia Balderas, luego de que los informes preliminares de las autopsias indicaron que los cuatro menores muertos podrían ser por exposición de gases letales.
Investigadores de la Policía y del Departamento de Bomberos de Amarillo sospechan que el envenenamiento fue causado por gas de fosfeno, que fue creado por una reacción química luego de que Pedro Balderas, el padre de las víctimas, roció agua sobre un veneno para ratas que había usado para controlar una plaga de estos roedores.
La inhalación del gas letal provoco la muerte de cuatro de los hijos de Balderas, incluyendo Jazmín, de 17 años; Josué, de 11; Johnnie, de nueve y Felipe, de siete años.
Otros cuatro menores resultaron intoxicados junto con sus padres Pedro y Martha Balderas. Los menores sobrevivientes y su padre fueron reportados este miércoles en condición estable en el Hospital Bautista San Antonio, de Amarillo.
Sin embargo, la madre, Martha Balderas, permanece bajo condiciones criticas en el Centro Médico Universitario, en la comunidad de Lubbock, Texas, a donde fue trasladada de emergencia para su tratamiento.
Jesse Patton, vocero de la alcaldía de Amarillo, confirmó al periódico Amarillo Globe News, que los gases que envenenaron a la familia fueron creados después de que se utilizara un fumigante conocido como Weevil-Cide usado en la agricultura para el control de roedores y otras plagas.











