En 17 años, el Gobierno de Estados Unidos ha recibido en extradición por parte de México a mil 292 reos por diversos delitos, mientras que el vecino del norte solo ha enviado a nuestro país 214 acusados.
La diferencia entre las cifras de extradiciones obedece a que en México hay un alto nivel de impunidad y los reos que tendrían que ser extraditados no se solicitan por fallas en el sistema de justicia, refieren internacionalistas y especialistas en seguridad consultados por El Universal.
De acuerdo con una respuesta de la Fiscalía General de la República (FGR) a una solicitud de información, las personas que extraditó México a Estados Unidos durante estos 17 años, principalmente son por los delitos de homicidio con 378, además de asociación delictuosa y contra la salud con 265, entre otros. En el caso de las personas extraditadas a México, la mayoría corresponde a homicidios, con 160, y violación, con 13, entre otros.
Maribel Flores, internacionalista de la Iniciativa de Transparencia y Anticorrupción del Tec de Monterrey, comenta que en los últimos 20 años en la relación en materia de extradición entre México y Estado Unidos hay una serie de acuerdos y tratados ya establecidos, pero en la práctica es un proceso complejo derivado de falta de voluntad política.
“Principalmente de México se busca extraditar a ciudadanos mexicanos y sobre todo por los aspectos que tienen que ver con la corrupción del sistema judicial. El Gobierno Federal ha tenido diferentes reformas legales, sobre todo para facilitar la extradición hacia Estados Unidos”, expone la especialista.
Durante estos años se observa una serie de extradiciones a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico e implica una necesidad y disposición para cooperar contra este ilícito; por ejemplo, el caso de Joaquín “el Chapo” Guzmán, en el que las autoridades realizaron su búsqueda, incluso a nivel internacional.
Flores puntualiza que la recaptura y extradición del “Chapo” ha dado muestra de los retos que México enfrenta por su debilidad en materia de Estado de derecho e impartición de justicia, aspectos que están relacionados con la corrupción. Otro caso es el Édgar Valdez Villarreal, alias “la Barbie”, quien fungió como operador del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, y también el de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “el Coss”, líder del Cártel del Golfo; quienes fueron entregados a Estados Unidos junto a otros 11 delincuentes en octubre de 2015.











