El Papa Francisco aseguró que está preocupado porque existen países “esclavos de la droga” y por el “triunfalismo de los traficantes” que “ya cantan victoria”. En entrevista con Cárcova News, órgano de información de habitantes de la villa con el mismo nombre a las afueras de Buenos Aires, puntualizó que el narcotráfico “avanza y no se detiene”. “Hay países o zonas donde todo está bajo el dominio de la droga. Con respecto a Argentina, puedo decir solo esto: hace 25 años era un lugar de paso de la droga, hoy en día se consume. Y no tengo la certeza, pero creo que también se fabrica”, agregó. Comicios En la entrevista, difundida por medios de la Iglesia Católica, el pontífice se manifestó por primera vez sobre las elecciones presidenciales de este 2015 en su país y dio tres recomendaciones al respecto. Primero pidió que los políticos tengan una plataforma electoral clara, lo cual es “muy sano” porque así la gente puede saber qué opina cada uno. Además demandó honestidad de parte de los candidatos a la hora de presentar la propia postura y expresó su deseo porque existan campañas electorales gratuitas, es decir “no financiadas”. Esto porque, dijo, en las financiaciones de las campañas entra muchos intereses que después pretenden pasar factura. Por eso pidió ser independientes de cualquier persona que quiera financiar la campaña. “Es un ideal, evidentemente, porque siempre hace falta dinero para los afiches, para la televisión. Pero en todo caso que la financiación sea pública. De este modo yo, ciudadano, sé que financio a este candidato con esta determinada cantidad de dinero. Que sea todo transparente y limpio”, ponderó. El papa aseguró que no siempre su vida fue “intensa y rica”, se dijo “un pecador como cualquiera” y reconoció que en parte de su vida la pasó “inútilmente”. También contó que siempre quiere escuchar a las personas, especialmente a las que piensan distinto a él porque, porque siempre le pueden ofrecer algo y enriquecerlo. “Si yo no estoy de acuerdo con aquel y dejo de saludarlo, le cierro la puerta en la cara o no le dejo hablar, no le pregunto nada, es evidente que me anulo a mí mismo. Esta es la riqueza del diálogo. Dialogando, escuchando, uno se enriquece”, estableció.












