En Cuernavaca, tierra de Emiliano Zapata, del caudillo del sur al que rindió homenaje en su primera actividad en gira de trabajo por Morelos, el candidato de la coalición Todos por Mérito a la presidencia de la República, José Antonio Meade, fue contundente: “en esta elección vamos a escoger entre justicia y amnistía”.
Desde la ciudad de la eterna primavera, que en los últimos años perdió el rumbo de la seguridad que por décadas la caracterizó, Meade abundó en su propuesta de seguridad y dijo: “vamos a escoger entre quien ataca y calumnia a soldados, pilotos y marinos, y quien ha escogido estar palmo a palmo con nuestras Fuerzas Armadas”.
El destinatario era claro, se trataba de Andrés Manuel López Obrador, quien en los últimos días ha hablado de amnistía y de perdón a quienes tanto daño le han hecho a la sociedad y, en cambio, el abanderado de la coalición Todos por México insistió en que está del lado de las víctimas y no de los delincuentes.
Ante miles de morelenses, a quienes expuso su propuesta de seguridad que, de ganar la presidencia, llevará a todos los rincones del país, manifestó que con él no habrá perdón a nadie y, sí, por el contrario, se castigará a quien dañe a una persona y a quien violente el Estado de Derecho.
A temprana hora, en Cuautla, luego de montar una guardia de honor ante la estatua de Emiliano Zapata, Meade recordó que el iniciador del movimiento revolucionario fue un hombre íntegro con gran autoridad moral.
“El ejemplo de Zapata nos llama a actuar de frente a la sociedad y dar cuenta de lo que somos y de lo que hemos hecho”, expresó al exponer que sólo desde la integridad y la transparencia se puede aspirar legítimamente al apoyo de la ciudadanía y lo demás “es simulación o incongruencia”.












