Donald Trump declaró en la red social Truth que el espacio aéreo sobre Venezuela está cerrado.
“A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas, por favor consideren que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela estará completamente cerrado”, escribió el presidente en Truth.
Trump no especificó si Estados Unidos iniciará ataques contra Venezuela ni cuándo, pero en los últimos días insinuó que las fuerzas norteamericanas que se concentran desde hace semanas en el Caribe podrían extender pronto su serie de ataques contra embarcaciones presuntamente de “narcoterroristas” a operaciones terrestres. “Empezarán muy pronto”, había dicho el líder republicano.
La semana pasada, la Administración Federal de Aviación había advertido a las principales aerolíneas de una “situación potencialmente peligrosa” al volar sobre Venezuela debido al “empeoramiento de la situación de seguridad y la intensificación de la actividad militar en o alrededor” del país.
El gobierno del presidente Donald Trump se encuentra bajo intenso escrutinio tras los informes de que el Pentágono habría ordenado matar a todos los pasajeros de un barco sospechoso de transportar drogas en el Mar Caribe durante un operativo realizado en septiembre.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respondió que las operaciones fueron “ataques letales y cinéticos” y aseguró que todas las acciones se realizaron conforme a la ley estadounidense e internacional, con aprobación de asesores legales militares y civiles en todos los niveles de la cadena de mando.
Según The Washington Post, el ataque inicial del 2 de septiembre dejó a dos sobrevivientes aferrados al barco. El diario afirmó que el almirante Mitch Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales, habría ordenado un segundo ataque para cumplir con las directrices de Hegseth y evitar que los sobrevivientes alertaran a otros traficantes sobre la operación y la carga incautada.
ABC News confirmó la existencia de sobrevivientes del ataque inicial, quienes fallecieron en ataques posteriores. Sin embargo, no se pudieron verificar de manera independiente las órdenes específicas de Hegseth o Bradley. En un ataque distinto, otros sobrevivientes fueron rescatados por la Marina y repatriados a Ecuador y Colombia.
Las críticas se centraron en la legalidad de las operaciones. Expertos legales recuerdan que los Convenios de Ginebra establecen que los combatientes heridos o enfermos deben ser atendidos y recogidos por cualquiera de las partes involucradas en un conflicto. Además, algunos analistas advierten que convertir operaciones de interdicción de drogas en acciones militares letales no tiene precedentes, y que EE. UU. debería depender de fuerzas del orden para arrestar a los presuntos narcotraficantes.
Hasta la fecha, se han registrado más de 20 ataques aéreos contra buques en el Caribe y el Pacífico oriental, que habrían causado la muerte de más de 80 personas. Trump y sus asesores sostienen que los barcos atacados estaban involucrados en narcotráfico y que la designación de los cárteles como “organizaciones terroristas extranjeras” legitima el uso de la fuerza militar en estos casos.












