A tres años de que se declaró la pandemia, la inflación ha cedido en la mayor parte del mundo, pero a diferente velocidad.
Tras llegar a tener un impuesto inflacionario de 10.8 % en julio del año pasado, el mayor en 38 años, España presentó una carestía de 3.3 % en marzo y fue una de las tasas más bajas del planeta.
La moderación del incremento de los precios se debe a la baja de la energía, en particular de la electricidad y los carburantes, que hace un año se dispararon a causa del comienzo de la guerra en Ucrania y ahora descienden, explicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España.
Con una población de 48 millones de personas, España ya tiene menos de la mitad de inflación que México, donde “el impuesto de los pobres” fue de 7.1 % para 130 millones de seres humanos durante la primera mitad de marzo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La inflación ha generado peores estragos aquí, debido a que 43.9 % de la población mexicana se encuentra en situación de pobreza, más del doble que en España, donde las carencias llegaron a 21 % de sus habitantes, según las fuentes oficiales de ambas naciones.












