La zona metropolitana de Monterrey, otras áreas del noreste de México y El Caribe, así como del sur y sureste de Estados Unidos, serán afectados a partir del viernes por mayores niveles de contaminación debido a la llegada de una nube de polvo proveniente del desierto del Sahara, afirmó el director del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire en el Área Metropolitana de Monterrey, Alfonso Martínez Muñoz.
Este movimiento de polvo del desierto más grande del mundo, que se localiza en el norte de África, hacia esta parte del continente Americano a través del Océano Atlántico, es normal en esta época de año, debido a los vientos predominantes en el hemisferio Norte, que son en dirección Este a Oeste, explicó el entrevistado.
Dijo que normalmente este polvo del desierto africano contiene minerales como hierro, calcio y magnesio que son importantes para enriquecer el suelo y mejorar el rendimiento de los cultivos, aunque también tiene implicaciones en modificar el clima, ya que mientras prevalezca este viento seco y caliente que acarrea estas partículas minerales, no se forman huracanes en el Atlántico, sino hasta que haya pasado este fenómeno.
Igualmente, comentó Martínez Muñoz, este polvo también afecta la calidad del aire en el noreste de México, en la zona de El Caribe y estados como Texas y Luisiana en Estados Unidos. En primera instancia, el polvo viaja a gran altitud pero en la medida que disminuye la potencia del viento, desciende a las capas inferiores de la atmósfera, y esto se refleja en un aumento en los niveles de contaminación en el área metropolitana de esta ciudad, como sucedió en 2018.
Aunque es un fenómeno recurrente, ahora con las nuevas tecnologías, se le puede dar un seguimiento más puntual sobre la trayectoria que tiene esta nube de polvo y las zonas geográficas que puede afectar, señaló el director del Observatorio de la Calidad del Aire.
Estos desplazamientos de polvo también ocurren dentro del territorio nacional, pues por ejemplo el 14 de abril se observó en el área metropolitana polvo proveniente del desierto de Chihuahua y hace más tiempo hubo grandes concentraciones de partículas rojizas del mismo origen, pero hubo quienes pensaban que se trataban de emanaciones contaminantes de las fábricas.











