¿Esperanza o llamarada de petate?

¿Esperanza o llamarada de petate?

¿El gobierno de la presidenta Sheinbaum quiere finalmente obtener resultados en materia de seguridad? ¡Eso parece!

Los operativos en Sinaloa, Durango, Estado de México y Ciudad de México se podrían entender como la voluntad de un gobierno por reducir los delitos, la violencia y recuperar el control territorial de la delincuencia… o no.

Indudablemente es positivo que a distancia de pocos días las Fuerzas Federales -de la mano de autoridades locales- hayan dado golpes certeros en contra del narcotráfico, la extorsión, la corrupción institucionalizada, la piratería y el contrabando, sin que ello asegure que ahora sí hay una administración dispuesta a trabajar en favor de la seguridad de los mexicanos.

Hay que recordar que Sheinbaum en campaña, en la transición, y ahora como presidenta, ha insistido en que mantendrá vigente la política de seguridad de la pasada administración, una política que fracasó.

Sin embargo, la narrativa de continuidad parece ser solo eso, una narrativa. Mientras que en la pasada administración se repartieron abrazos y se permitió la absoluta impunidad de los delitos, en el actual gobierno:

1. La Marina Armada de México desmanteló laboratorios clandestinos de droga sintética en Sinaloa y Durango que pertenecían Cártel de Sinaloa.

2. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana lideró un operativo en el que Fuerzas Federales, la Secretaría de Seguridad y las Fiscalías del Estado de México y la General de la República detuvieron a la presidenta municipal de Amanalco, a funcionarios, comisarios, directores mandos y elementos de seguridad de 12 municipios acusados de extorsión.

3. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la Marina y Secretaría de Seguridad Ciudadana Capitalina decomisaron productos chinos apócrifos y de contrabando en la plaza México Mart de la Ciudad de México.

¿Por qué no se puede cantar victoria y celebrar al gobierno federal? Porque como dice un dicho catalán “una flor no hace verano, ni dos primavera”, es pronto para saber si lo ocurrido representa una ruptura con la estrategia del gobierno anterior o fueron simplemente tres acciones aisladas.

Hay que recordar que en la mayor parte de entidades no se hizo ni se hace lo suficiente por frenar el homicidio doloso, las desapariciones de personas, las extorsiones y demás delitos violentos.

Además, en administraciones pasadas tales operativos eran parte de la normal actividad institucional, si hoy estas acciones parecen hechos fuera de la común, es simplemente porque en los últimos seis años las autoridades de seguridad y justicia se quedaron de brazos cruzados.

El camino aún es largo, falta mucho para limpiar a las instituciones; para que se pueda observar un debilitamiento de la actividad criminal; para que la ocurrencia de hechos violentos sea algo fuera de lo común; para que los delitos que se cometen, sean puntualmente sancionados.

Parecen positivos los operativos en Sinaloa, Durango, Estado de México y Ciudad de México, hay que esperar a ver qué sigue, cuánto empeño se pondrá por recuperar la paz en el país y que tales acciones no sean hechos aislados, “llamaradas de petate” sin mayores resultados.