Los trágicos acontecimientos de París han demostrado una vez más que la guerra emprendida por el Estado Islámico (EI) no se limita a un Oriente Medio más o menos periférico, sino que es capaz de atacar el corazón de Europa.
Estos atentados han logrado consolidar todavía más la imagen de una formación que se presenta como el centro neurálgico de la galaxia yihadista.
Buscan resucitar el califato
El principal objetivo de la organización encabezada por Abu Bakr al-Baghdadi no es tanto herir a un enemigo lejano (los países occidentales) sino resucitar el califato que en 1924 Mustafa Kemal Atatürk quiso enterrar de una vez por todas y, en definitiva, crear un Estado 100 por ciento islámico.
Al-Baghdadi tiene la intención de reunir bajo su estricto control la totalidad de dar al-Islam mediante una interpretación extremista del mensaje de Mahoma, rechazada por la gran mayoría de la comunidad musulmana.
En el último año y medio varios grupos han prometido lealtad a Al-Baghdadi ofreciéndole nuevos pequeños feudos a lo largo del mundo.
Ninguno de ellos, sin embargo, iguala en importancia a las regiones sirio-iraquíes controladas por el EI, también conocidas por el nombre Syraq (Raqqa en Siria, y Mosul en Irak, son sus principales bastiones).
Estas zonas asistieron al nacimiento de Al-Qaeda en Irak (AQI) en 2004, a su evolución en el Estado Islámico de Irak (ISI) en 2007 y en el Estado Islámico de Irak y de la Gran Siria (ISIS) en 2013 y, por último, a su mutación final en el Estado Islámico (EI) en 2014.
Aquí se juega la partida fundamental, a la cual varios actores locales e internacionales dedican importantes recursos sin conseguir poner fin al capítulo EI.
EI recupera zonas
En Siria ha recuperado terreno en algunas zonas de Alepo y Damasco, ha puesto un pie en la mayor parte del distrito noroccidental de Dair al-Zor y ha ocupado Palmira. En Irak lanza ataques feroces contra las grandes ciudades y ha conquistado Ramadi, la capital del distrito de Al-Anbar.
El EI, sin embargo, no es invencible. En enero pasado los hombres de Al-Baghdadi sufrieron una dura derrota en Kobane (en el Kurdistán sirio, frontera con Turquía).
También es destacable la pérdida este verano de Tal Abyad, en la frontera entre Siria y Turquía. Su toma no sólo permitió a los kurdo-sirios unir las áreas de Kobane y Jazira bajo su control, sino que también quitó al EI una ciudad que era parte integrante del cinturón defensivo de Raqqa.
En Irak, el EI ha perdido Tikrit. La derrota más grave del EI es probablemente la de la ciudad de Sinjar (en el Kurdistán iraquí), escenario de una de las masacres más atroces llevada a cabo por los yihadistas contra la población yazidi (una minoría religiosa iraquí).












