Washington * El Universal. Ya no quedan salteadores de diligencias o pieles rojas amenazadores, pero algunos estadounidenses se han vuelto a ceñir a la cintura revólveres cargados, que llevan a la vista cuando van a hacer la compra o comen en un restaurante.
Grupos de individuos que están a favor de las armas han comenzado a entrar en establecimientos públicos con sus cartucheras bien visibles para afirmar el derecho de portar armas, ante la polémica sobre portabilidad de armas de fuego.











