La falta de accesibilidad de métodos de pagos digitales fuera de las zonas urbanas es de las grandes preocupaciones de la población. Entre el 83 y 85 % consideran que si desaparece el efectivo, las comunidades rurales, adultos mayores, personas con bajos ingresos o sin buen acceso a Internet, son quienes tendrían más problemas, de acuerdo con un estudio de Banxico de 2023.
El 43 % de personas eligen el efectivo por ser “más práctico, fácil o rápido”, según el mismo documento. Además del aspecto cultural, la accesibilidad es clave para esa predilección. En la ENIF 2021, 19 % de encuestados que afirmaron preferir este método lo hicieron por ser el medio aceptado en los establecimientos que frecuentan.
La falta de aceptación de pagos electrónicos en pequeños negocios, así como la existencia de sectores informales, se suman a las dificultades para una transición digital.
“La alta informalidad de la economía es una de las principales razones por las que el efectivo sigue siendo el medio de pago predominante”, enfatiza Pablo Villarreal, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Spin.
Para reducir el dominio del efectivo, Claudia Alva, directora de Producto y Tecnología de Nu México, sostiene que la mejor forma no es restringirlo, sino ofrecer “alternativas más atractivas y convenientes”.
“Si queremos que más personas adopten pagos digitales, necesitamos productos financieros más transparentes y accesibles, y que realmente generen valor al usuario”, advierte.
Esa confianza debe ir acompañada de educación financiera. “Muchas personas creen que usar efectivo les da mayor control sobre su dinero o temen ser víctimas de fraude. Si logramos explicar con claridad cómo funcionan los pagos digitales y cómo protegerse, más usuarios se sentirán cómodos usándolos”, sugiere.












