Estiaje

Estiaje

Colonos de Tuxtla se quejaban por falta de agua en Tuxtla Gutiérrez el año pasado, y el antepasado. Hace dos meses, y hace unos días, los mismos vecinos, pero en esta ocasión de varias colonias de la zona norte oriente y del centro de la ciudad señalaban estar sin servicio por más de una semana. Frente a tan molesta situación suplicaban al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, organismo que está más ocupado en una serie de problemas de falta de liquidez para pagar sus deudas con la Comisión Federal de Electricidad que le ha suspendido la dotación de energía eléctrica.

Pero al problema de falta de energía para operar el suministro de agua se agrega la baja del nivel del Grijalva. Sea porque se espera un cierre de temporada de precipitaciones intensas, o por lo que sea, lo cierto es que aunque este río es uno de los más caudalosos, hoy está fuera del alcance.

También influyen los lastres que arrastra desde hace exactamente 10 años el organismo operador del agua en Tuxtla, que tras ser ventilados por el anterior director, únicamente han venido siendo administrados. Todo lo anterior, en conjunto, interviene para que el servicio esté como está.

Hay sin embargo en lo general un problema con el agua, no solo en Tuxtla. Figuran como factores que han contribuido a la escasez, el desmedido crecimiento poblacional, mal uso en todos los rubros, entre ellos doméstico, industrial y agrícola, efectos nocivos del cambio climático, contaminación y agotamiento de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales, baja inversión en infraestructura para aprovechamiento y preservación.

A nivel nacional el tema es sobresaliente. Se habla de más de 20 estados del país que han enfrentado estiaje consecutivamente cada año, ante lo cual han urgido políticas públicas coordinadas entre la Federación y los gobiernos estatales, a fin de garantizar agua y alimento a la población.

La Comisión Nacional del Agua expuso en el pasado, frente a problemas derivados de la falta de agua, el desarrollo de una serie de acciones a lo largo del país, para mitigar los efectos. Se trataba de un programa nacional de combate a la sequía con acciones trasversales con la participación de los tres órdenes de gobierno, de la sociedad y de las instituciones académicas.

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua ha sostenido que el país a nivel Latinoamérica es uno de los que tiene menos disponibilidad de agua por habitante. Según esos datos, cada mexicano tiene acceso en promedio a menos de 10 mil litros por día, en tanto que algunos países sudamericanos, tienen 150 mil litros por habitante.

Los problemas en el norte del país deben servir para tomar conciencia en el sur, ya que la mayor cantidad de agua superficial se encuentra en esta región de México, en especial en el estado de Chiapas. Los ríos Grijalva y Usumacinta están entre los más importantes del país, no solamente por la gran cantidad de agua, sino también por la diversidad biológica en la zona.

El estado es una de las más importantes zonas hidrológicas del país, pues alberga el 40 por ciento de agua dulce de México, y el 50 por ciento de recarga de aguas pluviales. Esta riqueza debe ser motivo de preocupación con un sentido conservacionista. Impedir la contaminación y el mal uso de esos recursos debe ser una prioridad, ahora y en el futuro.