Estados Unidos es la principal fuente de abastecimiento de armas de fuego usadas en crímenes en países de América Latina y el Caribe, donde cada 31 minutos se produce en 15 naciones de la zona un acto violento con una de ellas, reveló el Centro para el Progreso Americano (CAP).
El reporte del CAP, un centro de investigación de orientación progresista presidido por John Podesta, exjefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton, apuntó que la administración del presidente Donald Trump ha ignorado el grado en que la exportación de armas alimenta la violencia en esos países.
Precisó que de 2014 a 2016 un total de 50 mil 133 armas de fuego que se originaron en Estados Unidos fueron recuperadas como parte de investigaciones criminales en esos 15 países de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
“Muchas de estas armas usadas en crímenes originadas en Estados Unidos fueron exportadas legalmente y no fueron desviadas para un uso criminal hasta que cruzaron la frontera”, señaló el informe.
Estados Unidos, indicó, es un productor mayor y un exportador principal de armas de fuego, que vende legalmente un promedio de 298 mil armas al año.
“Sin embargo muchos de los mismos huecos y debilidades de las leyes de armas en Estados Unidos que contribuyen al tráfico ilegal de armas de fuego doméstico, contribuyen al tráfico ilegal de armas de los Estados Unidos a sus naciones vecinas”, acotó.
De las 106 mil armas recuperadas por las autoridades como parte de investigaciones criminales en México entre 2011 y 2016 y enviadas para su rastreo, un 70 por ciento fueron originalmente compradas de un vendedor de armas con licencia de los Estados Unidos, según cifras oficiales estadounidenses.












