EUA, “sueño acariciado” por los cubanos

EUA, “sueño acariciado” por los cubanos

Partir hacia Estados Unidos es un sueño acariciado por muchos cubanos desde niños para buscar bienestar, afirmaron isleños albergados en esta población fronteriza con Nicaragua a la espera de reanudar su viaje.

“El sueño lo tengo desde que soy muchacho; lo que pasa es que en Cuba tu no puedes expresarte; no tienes libertad de expresión. Tienes que reservarte los derechos y oportunidades y luchar por ellos”, dijo Reinaldo Martínez, originario de Matanzas.

Martínez forma parte de un grupo de más de unos siete mil 700 cubanos que permanecen en 39 albergues diseminados en el territorio costarricense, en comunidades fronterizas, a unos 20 kilómetros al sur de la línea limítrofe con Nicaragua.

Los cubanos se quedaron aquí – y en la frontera de Panamá con Costa Rica - ante la negativa de Nicaragua de permitirles el paso por su territorio.

Los inmigrantes de la isla están esperanzados de que esta semana los gobiernos de la región, sobre todo Costa Rica, Guatemala y El Salvador, decidan si adoptan el plan piloto que la semana pasada permitió la salida ordenada de 180 cubanos.

Para hacer ese viaje, los cubanos deben pagar cada uno 555 dólares, pero muchos afirman que carecen del dinero para sufragar ese gasto debido a lo largo de su trayecto, algunos con más de siete meses de travesía.

En el caso de Martínez, se quedó sin medios económicos porque “en Colombia fui asaltado, tuve muchos problemas; llegué sin dinero”.

Yeilen Travanca contó que “la primera oportunidad de partir la vi siendo niño en 1994 (cuando ocurrió la crisis de los balseros); veía la gente haciendo sus barcos para salir pero era niño”.

“Crecí, a los 18 años me corrieron a dos millas de Estados Unidos y luego también me agarraron en una segunda ocasión a 4 millas de Cuba”, narró.

Katerine, una joven de 19 años, de Las Tunas, indicó que decidió partir para poder tener bienes que en Cuba no podría poseer.

“Quisiera poder darle a mi familia lo mejor, ayudarle a mi hermana a que tenga lo que no pude tener cuando era niña: juguetes y en Cuba no porque son muy caros y mis padre no los podían tener”.

Aunque Manuel Enriquez, de La Habana, señaló que ha padecido un trayecto difícil, sobre todo en Colombia -donde también fue asaltado- por la incierta estancia de más de dos meses en Costa Rica si tuviera que repetir el viaje lo volvería a hacer.

“Es un sueño de la juventud, desde que tu empiezas a crecer y te das cuenta de las carencias, empiezas a soñar con irte a Estados Unidos”, señaló Enríquez.

Contó que el salario mensual de unos 250 pesos cubanos –alrededor de 18 dólares- son insuficientes para alimentar a una familia, además de las restricciones existentes para manifestar su opinión.

“En cuba, el 98 por ciento de la población quisiera estar en estos momentos aquí”, sentenció Henríquez.

Katerine afirmó que se fue de Cuba porque “por mucho que uno trabaje uno no ve el fruto de lo que hace”.