Una investigación sin precedentes, coordinada por Alemania y el Reino Unido con el apoyo de Europol, destapó un oscuro fenómeno organizado: agresiones sexuales, a menudo bajo los efectos de las drogas, perpetradas en el seno de relaciones sentimentales e impulsadas por comunidades misóginas en línea.
La operación, en la que participaron organismos policiales de siete países, identificó a 156 víctimas y agresores, sacando a la luz una red criminal transnacional que utilizaba internet para planificar y difundir actos de violencia atroces, similares a los que sufrió durante años la francesa Gisele Pelicot.
La denominada Proyecto Medusa, iniciada en abril y dada a conocer este fin de semana por Europol, involucró a fuerzas de seguridad de Alemania, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, España, Hungría, Brasil, Canadá y Estados Unidos, además de la agencia policial europea, que coordinó el intercambio de información y el apoyo operativo.
Según Europol, la investigación permitió identificar a 156 personas entre presuntas víctimas y autores de delitos, abrir 274 nuevas líneas de investigación y localizar cuatro nuevas comunidades virtuales dedicadas a promover este tipo de crímenes.
Las autoridades describieron el caso como un cambio de enfoque en la lucha contra este tipo de violencia, al considerar que no se trata de hechos aislados, sino de un fenómeno organizado y reforzado por comunidades digitales donde los agresores intercambian información, normalizan conductas abusivas y comparten métodos para facilitar los delitos.
Según Europol, en numerosos casos los abusos se prolongaron durante años y fueron cometidos por personas que ocupaban posiciones de confianza o autoridad dentro del entorno de las víctimas.











