Preparar con anticipación la declaración anual de impuestos ayuda a evitar los errores más comunes en los que caen los contribuyentes.
En México, las empresas tienen hasta el 31 de marzo del presente año para presentar la declaración correspondiente al ejercicio fiscal del 2021, y las personas físicas hasta el 30 de abril.
Lo mejor es cumplir con esta obligación fiscal en tiempo y forma, es decir, que esté completa, correcta y dentro del plazo establecido.
Antes de entregarla al Servicio de Administración Tributaria (SAT) hay que revisarla, incluso si la elaboró un contador.
Cada contribuyente es responsable de la información que presenta ante el fisco, y el más mínimo error podría causar multas y sanciones, así como el retraso en la devolución de impuestos en caso de que resulte un saldo a favor.
Hay que verificar que la información del estatus tributario corresponda al régimen del contribuyente.
En caso de haber cambiado de domicilio fiscal, también hay que confirmar que el SAT tenga el nuevo.
Asegurarse de que las deducciones estén dentro del límite así como los gastos permitidos, para que no sean rechazadas.
Las deducciones personales deben estar amparadas con facturas electrónicas con los datos correctos en caso de que incluyan domicilio, nombre completo, Registro Federal de Contribuyentes (RFC).
Para que proceda una deducción de gastos, hay que recordar que debieron haberse pagado por medios electrónicos, es decir, tarjeta de crédito o débito, transferencia o cheque nominativo.
Sólo los gastos funerarios se admiten cuando se pagaron en efectivo.
Para el caso de los asalariados que tengan la obligación de declarar por rebasar los 400 mil pesos anuales de ingresos o deseen presentarla para obtener la devolución, tendrán que verificar que los datos de sus comprobantes de nómina sean los correctos.
Aunque por lo general las declaraciones de impuestos para personas físicas están prellenadas en el portal del SAT, hay que cotejar que coincida con la información que tiene cada contribuyente antes de aceptarla, firmarla y enviarla.
Si le delegas esta responsabilidad a un tercero, tienes la obligación de comprobar que se trata de un profesional en materia fiscal que no hará uso ilegal de tu información.
Aunque tengas un contador de confianza, no hay que confiarle contraseñas.











