La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) aseguró que el desarrollo sin regulación de la Inteligencia Artificial (IA) puede reproducir la discriminación, ampliar las desigualdades, desplazar empleos, vulnerar la privacidad, debilitar las capacidades intelectuales de niñas, niños y adolescentes y erosionar la vida democrática, por lo que propuso 10 parámetros para garantizar que esta tecnología permanezca subordinada a la dignidad y los derechos humanos.
Explicó que la IA representa una de las transformaciones tecnológicas más profundas de la época, debido a su capacidad para procesar enormes volúmenes de información, generar contenidos, automatizar tareas e influir en la toma de decisiones.
Su incorporación, señaló, está modificando la manera en que las personas piensan, trabajan, aprenden, crean, se informan, se relacionan y ejercen sus derechos.
Sin embargo, enfatizó que la tecnología nunca es neutral, pues es diseñada por personas, instituciones y empresas para cumplir determinados fines y responde a necesidades e intereses específicos.
Por ello, consideró necesario preguntar quién diseña estas tecnologías, para qué lo hace, quién obtiene sus beneficios, quién asume sus costos y qué poder adquieren quienes controlan su infraestructura, sus datos y sus capacidades.
La tecnología, puesta al servicio de las personas, puede reducir y liberar tiempo, ampliar conocimiento y multiplicar capacidades”, expresó.
No obstante, alertó que esas posibilidades pueden convertirse en una nueva forma de dependencia cuando las personas quedan subordinadas a los sistemas automatizados.
Sesgos
Los mismos sistemas utilizados para seleccionar personal, evaluar riesgos, recomendar tratamientos o apoyar decisiones políticas también pueden discriminar, excluir, invisibilizar y presentar desigualdades históricas como resultados aparentemente objetivos y válidos.
En materia laboral, la IA puede aumentar la productividad y crear nuevas ocupaciones, pero también eliminar actividades, desplazar trabajos, generar incertidumbre jurídica, acelerar la precarización y ensanchar las diferencias entre quienes poseen capital, tecnología y conocimientos y quienes dependen de su trabajo para sostenerse.












