El expresidente de Perú, Alejandro Toledo, se entregó ayer ante las autoridades estadounidenses para ser extraditado a su país.
El expresidente llegó al tribunal a la hora prevista, las 09.00 hora local (16.00 GMT) y evitó entrar por la puerta principal para no encontrarse con los medios de comunicación.
“No le corro a la justicia”, declaró antes de presentarse en el Palacio judicial de San José, en California. El exmandatario peruano salió con su abogada de oficio, Mara Goldman, y su esposa Eliane Karp.
El expresidente, que está acusado en Perú de corrupción por el caso Odebrecht, aseveró no saber “cuánto tiempo” lo tendrán en la cárcel.
Manifestó su preocupación respecto a que no se le había informado sobre quiénes se presentarán ante la justicia estadounidense para extraditarlo.
“No sé quiénes van a venir a recogerme del Perú, pero lo único que pido es que no le corro a la justicia, pero le pido por favor que no me maten en la cárcel”, aseveró el exmandatario antes de solicitar que le permitieran a él y a su defensa “luchar” con sus propios “argumentos”.
El 21 de febrero el Departamento de Estado de Estados Unidos concedió su extradición a Perú por los delitos de colusión y lavado de activos.
Un recurso presentado por su defensa fue rechazado y se ordenó su detención el 7 de abril, pero ese mismo día el juez estadounidense Thomas Hixson dejó sin efecto la orden después de que un tribunal de apelaciones admitiera retrasar la extradición.












