Fallece el papa Benedicto XVI

Conservador, culto, de convicciones firmes, con un carisma nulo y enemigo de cualquier cosa que suene a modernidad. Así era Benedicto XVI, quien murió como papa emérito a los 95 años de edad.

Joseph Ratzinger hizo historia cuando renunció, en 2013, convirtiéndose en el primer Papa en dimitir al cargo en casi 600 años. Lo hizo abrumado sí, por la edad que, según dijo, le impedía dedicarle a su trabajo la energía que requería, pero también por los escándalos y acusaciones a las que terminó por sucumbir.

La principal de ellas, relacionada con el asunto de los abusos sexuales en la Iglesia católica. Ya retirado, un informe que encargó la propia iglesia alemana lo señaló por encubrir cuatro casos cuando era arzobispo de Múnich, entre 1977 y 1982. Siempre lo negó.

En los tiempos del nacionalsocialismo en Alemania, a pesar de ser seminarista, se vio obligado a enlistarse en las Juventudes Hitlerianas.

Fue parte de ese grupo, encargado de entrenar a los jóvenes alemanes no sólo en el uso de las armas, sino en la ideología nazi, porque no tenía más opción. Durante su papado pidió perdón por los crímenes cometidos en el Holocausto, y en los últimos años implementó la “tolerancia cero” contra la pedofilia en la Iglesia.

Luego vendría el llamado VatiLeaks, la filtración de documentos que hizo su mayordomo, Paolo Gabriele, a la prensa en 2012. En ellos se evidenciaban las amargas disputas en el seno de la Iglesia católica. Ese mismo año, en plena campaña electoral, visitaría México.

La existencia de dos papas en El Vaticano, es una situación inédita que generó todo tipo de suspicacias: Francisco representa al ala más progresista de la Iglesia, y sus intentos por acercar a la comunidad homosexual, entre otros, no han sido vistos con buenos ojos por el sector conservador, del que Ratzinger, fue hasta el momento de su muerte una figura clave y poderosa.