Falta de acción causaría pérdidas

La falta de acción ante el cambio climático generaría pérdidas económicas por casi 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, de ahí la importancia de la 21 Conferencia de las Partes (COP21), que inicia el 30 de noviembre.

De acuerdo con Dolores Barrientos, representante para México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), esas pérdidas afectarían principalmente a los países en desarrollo, donde podría ser de hasta 13 por ciento, en tanto que en los países ricos alcanzarían hasta 600 mil millones de dólares.

Subrayó que por ello la COP21, de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), que se efectuará del 30 de noviembre al 11 de diciembre, se perfila como la más importante del momento al tener que buscar innegablemente un acuerdo vinculante.

En la sesión informativa para Periodistas Latinoamericanos sobre la COP21, planteó que se han rebasado los límites naturales del planeta para reponerse de la extracción de recursos que hace la humanidad, así como de las emisiones que recibe como producto de la modernidad.

“Ante ello es más que obvio ver cómo ya han comenzado a presentarse fenómenos meteorológicos tan marcados e históricos como el de la semana pasada frente a las costas mexicanas del Océano Pacífico con el huracán Patricia”.

Desde luego, agregó, “la solución a la que se debe llegar en esa convención, para la cual es importante la participación de absolutamente todos los países, es una que no se limite a reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI)”.

Dolores Barrientos aseveró que se deben prever acciones de protección forestal, así como de uso responsable de los recursos agrícolas, marinos, industriales e hídricos, por mencionar los más importantes y los que mayores efectos tendrán por el calentamiento global.

Uno de los efectos más severos, de acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), será la variación de los recursos hídricos, de manera que la mitad de la población mundial a 2030 vivirá bajo estrés hídrico severo, es decir 3.9 mil millones de personas tendrán escasez de agua.