De acuerdo con investigaciones periodísticas, Donald Trump aprendió sus “habilidades” para aprovechar los vacíos legales en materia fiscal, cometer fraude, lavar dinero y engañar a la gente de su padre Frederick Christ Trump. El ex presidente estadounidense compartió esta “habilidad” con su familia y, desde hace décadas, varios de ellos enfrentan señalamientos y acusaciones por delitos fiscales.
“El ejemplo más claro donde casi toda la familia está involucrada es en la Fundación [Donald J.] Trump”, señala el analista y contador especialista en materia fiscal empresarial, Edgar Palacios, desde California: “Hay acusaciones de fraude y conducta inapropiada respecto a las operaciones y manejo de los fondos de caridad”.
La fundación, creada en 1987, comenzó a generar sospechas de las autoridades desde la década de los 90, pero fue en 2016 que la Fiscalía General de Nueva York abrió una investigación, que tuvo su clímax en 2018 cuando se presentó una demanda formal que señalaba “conducta ilegal persistente” y “uso indebido de los fondos”, en la que se vieron beneficiados el expresidente y su familia.
Los líos fiscales de Trump terminan de derrumbar la fama —vendida por él mismo— de que es el rey Midas de los negocios y todo lo que toca lo vuelve oro. Y se suman a los problemas judiciales que acumula el exmandatario y que deberá enfrentar de forma paralela a su campaña por la candidatura presidencial republicana y, si gana, por regresar a la Casa Blanca.












