Decenas de familias pasan la noche en casas de campaña afuera del Hospital del Niño, ubicado en Toluca, a la espera de que sus hijos e hijas sean dados de alta, la mayoría provenientes de comunidades alejadas y personas de escasos recursos que no pueden enfrentar el gasto de traslado hasta sus hogares, se exponen a las bajas temperaturas que se resienten en la capital mexiquense.
En medio de la espera, la zona se ha ocupado de puestos ambulantes que venden lo mismo pambazos que bufandas y que se encuentran a lo largo de las aceras, en donde se complicó el paso de los transeúntes debido a la cantidad de locales ambulantes.
Entre anafres, sombrillas y cubetas o bancos de plástico, las familias esperan noticias sobre sus pacientes, la mayoría niños y niñas enfermos de neumonía, pues las bajas temperaturas en regiones como Zinacantepec, las faldas del Nevado de Toluca o Ixtlahuaca provocaron un alza en enfermedades respiratorias, sobre todo entre la población vulnerable.
Sin que haya control o restricciones, los vendedores ambulantes se instalan frente a la fachada del hospital y de acuerdo con testimonios ha crecido la presencia, especialmente hacia las últimas semanas.
Al hospital llegan organizaciones civiles para ayudar a la gente con café, pan, algo de comer y cenar, pero no todos alcanzan, pues son muchas las familias que deben esperar.












