El acceso a los alimentos se redujo de manera drástica en zonas que sufren conflictos civiles, al tiempo que la sequía afecta la seguridad alimentaria en África Oriental, pese a las favorables condiciones mundiales de suministro de alimentos, alertó la FAO.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) detalló, en su informe Perspectivas de cosechas y situación alimentaria, que de 37 países que requieren ayuda alimentaria externa, 28 están en África, afectados por los efectos de las sequías provocadas por el fenómeno de El Niño en 2016.
Sin embargo, aunque se estima que la producción agrícola se recupere en África austral, los conflictos civiles aumentan las filas de personas desplazadas y en situación de hambre en otras partes del mundo, indicó el reporte de la FAO.
Resaltó que en Sudán del Sur se declaró de manera formal una situación de hambruna, mientras que en el norte de Nigeria, Somalia y Yemen, la seguridad alimentaria es también motivo de gran preocupación.
En Sudán del Sur, unas 100 mil personas se enfrentaban a la hambruna en los condados de Leer y Mayendit, parte del antiguo Estado de Unity, mientras que existía un “riesgo elevado” de condiciones similares en dos condados cercanos.
En total, alrededor de 4.9 millones de personas en todo el país han sido clasificadas en situación de crisis, emergencia o hambruna.
En el norte de Nigeria, unos 8.1 millones de personas se enfrentan a condiciones de inseguridad alimentaria aguda y requieren una respuesta urgente para salvar sus vidas y proteger sus medios de subsistencia, alertó la FAO.
En Yemen, donde se estima que 17 millones de personas -dos tercios de la población- padecen inseguridad alimentaria, casi la mitad de ellos necesitan ayuda de emergencia, se indicó en el informe.
En Somalia, el conflicto, la inseguridad civil y la sequía se han unido para provocar que más del doble de personas —ahora unos 2.9 millones— sufran una grave inseguridad alimentaria respecto a hace seis meses.
La sequía mermó el forraje para los pastores y se estima que la tercera temporada consecutiva de lluvias será insuficiente.
Los combates y disturbios civiles en Afganistán, Burundi, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Irak, Myanmar y Siria agravan las condiciones de inseguridad alimentaria de millones de personas, y afectan a los países vecinos que albergan a los refugiados.
Además, la sequía en África oriental ocurrida a finales de 2016 aumentó la inseguridad alimentaria en varios países de la subregión.
Según el informe de la FAO, la producción de cereales logró avances muy importantes a nivel mundial en 2016, con una recuperación récord en Centroamérica y cosechas de cereales más abundantes en Asia, Europa y Norteamérica.
Mirando al futuro, la previsión inicial de la FAO sobre la producción mundial de trigo en 2017 apunta a un descenso del 1.8 por ciento respecto al nivel récord de 2016, debido a una reducción prevista del 20 por ciento en Estados Unidos, donde la superficie sembrada con trigo de invierno está en su nivel más bajo desde hace más de un siglo.
Los países que necesitan ayuda alimentaria externa son: Afganistán, Burkina Faso, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, Congo, República Democrática del Congo, República Democrática Popular de Corea y Djibouti.
Además de Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, Irak, Kenia, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Myanmar (antes Birmania), Níger, Nigeria, Pakistán, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Suazilandia, Siria, Uganda, Yemen y Zimbabwe.












