El 30 de marzo pasado, la localidad de San Miguel Reyes, en Putla Villa de Guerrero, en la Sierra Sur de Oaxaca, se tiñó de luto. Reyna Isabel Ortiz Jiménez fue asesinada y sus cinco hijos quedaron en la orfandad.

Había salido un día antes de su domicilio, a las 11 de la mañana, para buscar leña, pero nunca volvió.

Su cuerpo fue encontrado con signos de violencia. Reyna fue asesinada con un machete y un arma de fuego. Como ella, 11 mujeres más perdieron la vida de forma violenta durante el mes de marzo. Hasta el 13 de abril de 2021, 28 mujeres habían sido asesinadas en Oaxaca, señala el registro del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos.

En Oaxaca, el número de menores de edad que se han quedado en orfandad en la última década ha causa de la violencia feminicida se cuenta por cientos. Sólo de 2010 a la mitad de 2018, el Congreso local estimaba en 544 las niñas y niños que quedaron en desamparo; mientras que hasta septiembre de 2019, 130 menores de edad, cuyas madres fueron víctimas de feminicidio, recibían apoyo del gobierno estatal.