Las finanzas nacionales enfrentan una presión por un total de 340 mil 800 millones de pesos, equivalentes a 35 por ciento del presupuesto para todas las dependencias, informó el secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña.
Al comparecer ante el pleno del Senado de la República, con motivo de la glosa del Cuarto Informe de Gobierno y la propuesta de paquete económico 2017, señaló que esta presión se deriva de varios factores que hoy son inaplazables.
Estos factores, detalló, son la necesidad de reducir el déficit y estabilizar la deuda, las crecientes obligaciones en materia de pensiones, el incremento en las participaciones y aportaciones federales, así como del costo de financiamiento y los recursos adicionales solicitados por los ramos autónomos.
Aseguró que para hacer frente a esas exigencias presupuestales se planteó una reducción del gasto programable sin inversión de alto impacto por 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del presupuesto aprobado en 2016, equivalente a 239.7 mil millones de pesos.
El encargado de las finanzas públicas del país subrayó que dada la magnitud de la reducción en el gasto que se requiere, todos tendremos que contribuir al fin superior de proteger nuestra economía en esta compleja coyuntura.
“Quien pretenda mantenerse al margen de este esfuerzo estará negándole al país al oportunidad de preservar la estabilidad”, aseveró Meade Kuribreña en su discurso inicial ante los senadores.
Ajuste al gasto
Resaltó que el paquete económico para 2017 considera un ajuste del gasto corriente del Gobierno Federal mediante una contención de la nómina y una reducción sustancial de más de 20 por ciento en los gastos de operación de las dependencias.
Además, se privilegian programas prioritarios para reducir las carencias sociales e incrementar el acceso efectivo a los derechos, y el gasto en inversión se mantiene como una prioridad muy clara.
Refirió que al final de este año, la deuda pública de México será equivalente a 50.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y ahora, el objetivo debe de ser lograr una trayectoria decreciente pues es lo que necesita nuestro país para preservar su estabilidad y su crecimiento.
Afirmó que la política económica para el año entrante es la que los mercados esperan, ya que cumple con el compromiso anunciado previamente de reducir de manera sistemática y ordenada el déficit fiscal y contiene medidas que son oportunas, son necesarias y suficientes.












