Con el alma expuesta, Ceci Patricia Flores Armenta pronunció las palabras que ninguna madre quisiera decir. Afuera de las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), en Sonora, confirmó lo que durante años temió: los restos hallados recientemente corresponden a su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha.
“Con el corazón destrozado… hoy tengo que dar una noticia que ninguna madre quisiera dar”, expresó mientras esperaba recibir los restos. La prueba de ADN, realizada tras un complejo proceso científico, confirmó la identidad.
Durante años, su nombre se convirtió en sinónimo de búsqueda, de lucha incansable en medio del dolor.
Hoy, esa lucha adquiere un significado distinto. “Hijo, nunca dejé de buscarte… nunca perdí la esperanza de encontrarte, de abrazarte otra vez. Cada día sin ti fue un dolor que no se puede explicar con palabras”, compartió en un mensaje que conmovió a quienes la han acompañado en este camino.
La líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora no habló solo como activista, sino como madre.
Agradeció a las familias que, como ella, buscan a sus desaparecidos; a los medios que amplificaron su voz; y a quienes, desde distintos espacios, no la dejaron sola.
“Hoy no es un final… es un reencuentro distinto”, dijo. “Lleno de dolor, pero también de amor eterno”.
Marco Antonio desapareció el 4 de mayo del 2019, cuando un grupo de hombres armados irrumpieron su domicilio en Bahía de Kino y se lo llevaron junto a su hermano de 15 años, pero días después, el menor fue regresado.











