El ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, anunció que una decena de aviones militares franceses bombardeó posiciones del Estado Islámico (EI) en Siria.
“En este momento nuestra aviación, 10 cazas del ejército del Aire de Francia, están bombardeando de nuevo Raqa (norte de Siria)”, declaró el ministro, en vivo, en una entrevista en la principal televisora francesa, la privada Tf1.
El bombardeo, considerado una represalia de los atentados de París del viernes pasado en París reinvidicados por el Estado Islámico, es el tercero consecutivo del ejército francés sobre Raqa, el principal feudo del EI en Siria.
En los ataques previos los aviones franceses lanzaron decenas de bombas sobre cuatro campamentos del Estado Islámico.
El ministro confirmó que este miércoles partirá rumbo al golfo Pérsico el portaaviones “Charles de Gaulle”, el buque insignia de la flota francesa cuya misión será facilitar los ataques galos contra el EI en la zona.
El buque partirá con 24 aviones a bordo, de acuerdo con el ministro.
Desde el barco continuarán “los bombardeos sobre ciertos lugares importantes, en torno a Raqa y Deir-Ez-Zor, que son los sitios principales de la formación de combatientes extranjeros” del Estado Islámico, explicó el ministro.
“Es ahí donde hay que tocar al Daesh (Estado Islámico en árabe) en sus fuerzas vivas”, subrayó Le Drian.
Además, autoridades sanitarias de Francia entregaron a los servicios de Atención Médica de Urgencia (SAMU) dosis de sulfato de atropina, un antídoto contra gases tóxicos, en vísperas de la Conferencia contra el Cambio Climático (COP21).
El decreto de la Dirección General de Salud de Francia para la distribución del antídoto, publicado el domingo pasado, se había planteado antes de los atentados perpetrados por el Estado Islámico (EI) del viernes anterior en París.
De acuerdo con la radiodifusora local Les voix du monde, la medida se había tomado ante la próxima presencia de un centenar de jefes de Estado y de gobierno en París para la COP21.
De acuerdo con el decreto, los medicamentos deben estar disponibles en caso de una exposición potencial de un gran número de víctimas a gases venenosos.
El sulfato de atropina es el único antídoto contra gases tóxicos como el sarín, utilizado durante los atentados en el metro de Tokio en 1995.











