La corrupción es un “flagelo social” que supone un “virus” para América Latina que lo “infecta todo”, señaló el papa Francisco en su discurso ante el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, sobre quien pesa la sospecha de haber recibido coimas de la constructora brasileña Odrebecht.
“Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente este virus social”, dijo el papa en su alocución en el patio de honor del Palacio de Gobierno, en Lima, a donde llegó ayer tras una intensa jornada en la ciudad amazónica de Puerto Maldonado.
Lucha
“Esta lucha nos compromete a todos”, aseveró el pontífice, que instó a una “mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil”, además de mencionar a las “organizaciones eclesiásticas”.
“Perú debe ser un espacio de esperanza, pero para todos, no para unos pocos”, agregó, antes de recibir los aplausos de las miles de personas reunidas en el centro de la capital peruana para recibir al líder de la Iglesia Católica.
El mensaje del papa se produce en un continente azotado por los escándalos de corrupción que han puesto en jaque a líderes históricos como Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, así como el propio Kuczynski en Perú.
El presidente peruano no solo es sospechoso de haber recibido 782 mil dólares de Odebrecht por medio de su consultora Westfield Capital, cuando era jefe de gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006), sino que se encuentra en una grave crisis de gobierno como consecuencia del polémico indulto presidencial al exmandatario Alberto Fujimori.
Kuczynski logró sobrevivir hace unas semanas a un pedido de apertura de juicio político, pero la prensa y buena parte de la opinión pública cree que para lograr el apoyo de parlamentarios de la oposición tuvo que dar el indulto a Fujimori, preso por el asesinato de 25 personas perpetrado por un escuadrón de la muerte.
Cuidar Amazonia
En otro tema, el papa Francisco evocó la destrucción del medio ambiente, la pérdida y contaminación de territorios indígenas, y la “esclavitud” a la que son sometidas las personas por la “avaricia” en la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo.
“Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonia como una despensa inagotable de los Estados sin tomar en cuenta a sus habitantes”, dijo el papa en su discurso ante el Coliseo Regional Madre de Dios, en la ciudad de Puerto Maldonado, enclavada en plena selva y a orillas de dos ríos amazónicos (Tampobata y Madre de Dios).











