El papa Francisco dedicó dos horas a la primera reunión con una de las víctimas de abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima en Chile, José Andrés Murillo, a quien recibió en privado en su residencia del Vaticano, la Casa Santa Marta.
“Conversé dos horas con el papa. De manera muy respetuosa y franca le expresé la importancia de entender el abuso (sexual) como un abuso de poder. De la necesidad de asumir la responsabilidad, el cuidado y no solo el perdón. También del postergado rol de la mujer y las comunidades”, escribió Murillo en la red social Twitter.
“Solo espero que sea útil. Que ayude a cambiar lo que sea necesario para que el mundo sea un lugar que cuide, sane acompañe y no que maltrate. Y que la iglesia católica en eso sea aliada”, agregó.
Esa fue la primera de varias reuniones que Jorge Mario Bergoglio tendrá con las víctimas que, además de Murillo, son James Hamilton y Juan Carlos Cruz. Los encuentros, sin límite de tiempo, continuarán.
El Vaticano, por su parte, anunció que permanecerá “en silencio” y no emitirá comunicado alguno sobre el contenido de las citas.
“En este clima de confianza y de reparación del sufrimiento, la voluntad del papa Francisco es dejar que los invitados hablen todo el tiempo que sea necesario, de manera que no hay horarios fijos ni contenidos preestablecidos”, precisó el director de la sala de prensa vaticana.
Los tres permanecen hospedados dentro de la misma Santa Marta, como parte del gesto de cercanía realizado por Francisco en reconocimiento al “dolor” por ellos sufrido, no sólo por los abusos de Karadima, sino también por no haber sido creídos por la jerarquía eclesiástica chilena.
Sus denuncias llevaron a los tribunales canónicos del Vaticano a condenar a este sacerdote a “una vida de oración y obediencia” en 2011.
Pero, luego, llegaron a ser tildados de “enemigos de la Iglesia” por señalar a algunos obispos, entre ellos Juan Barros, de encubridores del poderoso sacerdote abusador cuando era párroco de la acomodada iglesia de El Bosque, en Santiago de Chile.
Profundamente afectado
En otro tema, el papa Francisco se dijo “profundamente afectado” por la muerte del bebé británico Alfie Evans, ocurrida ayer, cinco días después de que fue desconectado, por decisión judicial, el soporte que lo mantenía con vida.
“Estoy profundamente afectado por la muerte del pequeño Alfie. Rezo por sus padres, mientras Dios Padre lo acoge en su abrazo de ternura”, escribió el pontífice.
El papa había ofrecido su gestión para llevar a Alfie, de 23 meses, a Roma y cuidarlo en un hospital en el Vaticano. Incluso autoridades italianas le concedieron la ciudadanía.











