Washington * EFE. Los grandes incendios en Oklahoma, Texas y Nuevo México y las inundaciones en California, con su estela de muertos, evacuados y danos materiales, han complicado el comienzo del ano 2006 a buena parte de los estadounidenses.
Cientos de bomberos continuaban ayer en las afueras de Oklahoma City su batalla contra los incendios forestales, mientras las llamas que han arrasado miles de hectáreas en los estados de Oklahoma, Texas y Nuevo México han dejado ya por lo menos cuatro muertos, según las autoridades.
Los incendios, que afectan a vastas regiones del centro y sur del país, han forzado a la evacuación de miles de personas en dos vecindarios de los suburbios de la Ciudad de Oklahoma, donde el fuego ha destruido docenas de domicilios, y en varias zonas de Texas.
También se han visto obligados a abandonar sus casas miles de personas en el norte de California, donde se registran graves inundaciones.
Decesos
Las autoridades indicaron que una persona murió por el fuego en Oklahoma y otras tres murieron en Texas.
El gobernador de Oklahoma, Brad Henry, pidió al presidente George W. Bush que declare al estado zona de emergencia y envíe ayuda federal para combatir los incendios.











