El concurso mercantil de Interjet podría evolucionar de manera similar al de Mexicana de Aviación, donde hubo promesas de inversión para rescatar a la aerolínea que nunca se concretaron, mientras que pasó el tiempo y no se logró el remate de bienes para liquidar a los trabajadores.
El pasado 29 de agosto, un juez declaró a Interjet en concurso mercantil, por lo que la empresa entró en la etapa de conciliación en convenio con todos los acreedores.
“Interjet no está operando y no tiene flujo de efectivo, por lo que es complicado que concrete una inversión para salir adelante y logre un convenio con acreedores para presentarle al juez un plan de reestructura financiera”, dijo Pablo Casas Lías, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídicas Aeronáuticas (Inija).
Al no lograrse una conciliación con acreedores, la aerolínea tendría que pasar a la etapa de quiebra, donde el objetivo es el remate de bienes para que todos los acreedores cobren de ahí.
Pero mientras se llega a esa etapa, el concurso mercantil “concede una protección para que no se ejecute ningún cobro o garantía”.
Interjet tiene múltiples deudas que ascienden a 40 mil millones de pesos: debe 30 mil millones de pesos al Servicio de Administración Tributaria (SAT), pero también adeuda a Aeropuertos y Servicios Auxiliares, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, además de 150 millones de dólares a Bancomext.
Actualmente, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) debe designar al conciliador del concurso mercantil, que a su vez designa al síndico.
Esto debido a que, al tratarse de una empresa que opera bajo un título de concesión del Estado, el concurso mercantil se rige bajo la Ley de Vías Generales de Comunicación.











